¿QUÉ CONTRATAS CUANDO CONTRATAS A UN MAGO?

Todos los puntos para que tu elección sea perfecta.

 

 

¡Hola amigos!

Estamos en mayo, buen tiempo y época perfecta para las actuaciones familiares (comuniones, bodas, cumpleaños al aire libre…). Y queremos abrir un nuevo post de Magia a la Carta con una pregunta que seguramente muchos de nuestros amigos no magos se plantearán en muchas ocasiones al proponerles que contraten un mago (hoy nos centraremos en comuniones): “¿por qué contratar a un mago?” o,”¿pero un mago… qué es exactamente?” (Preguntas basadas en hechos ficticios. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🙂 ).

La respuesta a la primera pregunta, aunque luego nos extenderemos más, es clara: porque mola y porque divierte.

 

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Lo segundo, es diferenciar entre mago y animador infantil. Ambos trabajos son diametralmente opuestos. Mientras el animador infantil, prácticamente trabaja con el grupo de niños, los lleva fuera y les hace juegos y animación variada, en un ambiente más lúdico y abierto a múltiples posibilidades, el mago no tiene por qué trabajar solo para niños, y habitualmente lleva un espectáculo cerrado, teniendo unas necesidades muy específicas, entre otras, las de atención y no distracción del público.

Creo que es muy importante detenernos en este punto. Es muy importante tener claro que un mago-ilusionista, necesita un espacio escénico donde actuar. No me refiero exactamente a un escenario. Simplemente un espacio donde colocar sus cosas, poder moverse cómodamente y por supuesto, que todo el mundo lo pueda ver (si el público no ve, el espectáculo se pierde absolutamente). Ya sea una actuación simplemente infantil, o para toda la familia, este punto es esencial.

Necesitará también, cómo no, que el público esté dispuesto y atento. De ahí la necesidad de un espacio estático, en un momento en el cual no esté pasando el servicio de comidas, fuera de cualquier otra actividad, y sin música de fondo a no ser que el propio artista la pida.

 

 

De esto se deja entrever, que al contratar a un mago, lo que contratas es un espectáculo. Normalmente, de unos 45 minutos a 1 hora y media. Por lo que, durante ese tiempo, la atención primaria debería ser sobre este espectáculo, y no interrumpir el show con otras actividades a no ser que esté avisado y pactado. Habitualmente un mago lleva su programa.

Cada espectáculo y cada mago son un mundo, por lo que cada uno llevará lo que necesite para el show: altavoces, micrófono, música, técnico de sonido, mesas-velador, telón de fondo… como digo, cada mago es un mundo, y cada cual lleva sus cosas para la realización del evento.

“Pero oye Luís, esto es un tinglado de narices”. Es posible. Aunque a la hora de la verdad no es tanto. Pero le aseguro que el mago que va a actuar en privado a su familia, quiere lo mejor para el espectáculo, y es el que, por amor a su trabajo y a su público, desea que hasta el último disfrute y sienta que su dinero está bien invertido en un espectáculo.

Es por esto que en muchas ocasiones, el artista le pedirá ir antes para ver el sitio, montar, probar el sonido, etc…

 

 

Por último, cuando contratas a un mago, no solo contratas su tiempo, su material y “la hora” de trabajo. Cuando contratas a alguien que se dedica a la magia, estás contratando muchas horas invertidas de ensayos, aprendizaje, ensayo y error … y en general, todo aquello por lo que hace que esa hora de espectáculo, te vaya a merecer la pena. Te lo aseguro.

“Y oye… ¿por qué dices que debo contratar a un mago?”. Lo bueno de preguntarme a mí mismo, es que sé la respuesta. Eso sí, la desarrollaré para el siguiente post. ¡Estad atentos y gracias por leernos! Si te ha gustado, compartir es la actitud.

¡Hasta la próxima!

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